Hoy, día 7 de noviembre, me fui a Madrid a dar un paseo. Simplemente para conocer la ciudad en la que vivo, ya que no he tenido tiempo para visitar ni el Palacio Real, ni la Catedral de la Almudena, el Bernabéu, nada de nada. Una de mis compañeras de piso que estudia en la Universidad María Cristina de San Lorenzo de El Escorial que se llama Cristina Gallego, se ofreció para venir conmigo y enseñarme lo más significativo de Madrid.
Nos cogimos el autobús de Herranz 664, que va por la carretera de la A Coruña y tarda unos 40 minutos hasta Moncloa. Hasta ahí todo bien.
Era un domingo en el que, por víspera del día de la Almudena, estaba abarrotado de turistas y de gente paseando por la ciudad.
Fuimos a ver el Palacio Real y los alrededores, el estadio Santiago Bernabéu (me chifla en fútbol) y el Museo del Prado, que ese día lo abría. También estuvimos en la Plaza Mayor y en la Puerta del Sol, viendo las tiendecitas y paseando por las calles. Eran sobre las 9 de la noche y queríamos volver a casa porque estábamos muy cansadas. Al meternos en el metro, mi amiga Cristina se sentó en un asiento y yo me senté al lado. Llegó un chico como de 15 o 16 años, y me dijo: "¡Levántate ya!". Yo miré hacia atrás y le pregunté: "Perdona, ¿me dices a mí?". A lo que él me contestó: "¿Tú ves a alguien más que no debería estar sentado donde tú lo estás? Quítate de donde estás o te quito yo. Elige."
Me quedé blanca. No supe lo que contestar. Me fui a levantar y mi amiga Cristina le digo: "Oye, para ya. No te ha molestado. Deja de hablarla así y te sientas en otro sitio, que hay muchos." El chico insitió: "Quiero sentarme donde está tu amiguita. Las personas como ella vienen a quitarnos todo lo que tenemos, empezando por el trabajo y siguiendo por los asientos del metro."
Menos mal que habíamos llegado a la parada donde nos teníamos que bajar, porque el chico estaba dispuesto a quitarme del asiento. Al salir me puse a llorar. Era tal la impotencia que sentía, que no sabía cómo expresarlo.
Aún no sé cómo la gente puede pensar de ese modo. Yo no he venido a quitar nada a nadie, yo he venido a intentar buscar otro futuro bastante mejor del que me esperaba. Y así somos generalmente las personas inmigrantes. Es verdad que muchos vienen a robar o con mafias, pero también hay una gran parte de las personas que venimos humildemente a trabajar y a ganarnos la vida.
¿Qué piensas acerca de la xenofobia y el racismo? ¿Crees que en algún momento podremos pararlo?


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