Ayer estuve leyendo el suplemento del ABC, el que traen los domingos. Ojeando esta revista, me encontré de nuevo con la foto de la joven de Afganistán, Bibi Aisha.
Para quien no se haya enterado, esta mujer de tan solo 18-19 años ha sufrido malos tratos desde que se casó con su marido a los 13, por parte de la pareja y de sus suegros. Pero eso no es todo. Además, la tenían esclavizada. Como es lógico, esta chica intentó escapar del infierno en el que vivía, pero el marido la encontró. El resultado fue que le cortaron las dos orejas y la nariz, castigo impuesto por los tribunales talibanes. Gracias a una ONG Bibi Aisha pudo viajar a California, donde la han operado y en breve dejará de usar la prótesis temporal para volver a tener una nariz y unas orejas. Ahora ella intentará sacar a su hermana de 10 años de la casa de su marido, porque posiblemente esté pagando por lo que ella hizo.Sinceramente, no tengo palabras para describir todo esto. Es tal rabia, impotencia, desesperación la que siento, que no se puede definir esta situación. Si yo hubiese sido esa chica, posiblemente hubiese preferido la muerte a estar siendo maltratada continuamente. Y el horror que hay que pasar porque te corten partes del cuerpo, ya ni puedo mencionarlo.
Puede ser que sea demasiado sensible con este tema (no puedo ver escenas de violencia de género en la televisión, me produce pánico; tampoco pude leer los libros de la triología de Millenium, que son ficción) pero lo que es cierto es que absolutamente NADIE merece que le traten de esta manera. Bueno, pensándolo mejor, posiblemente a los que lo hacen sí.
Y mi pregunta es: ¿Cómo vamos a erradicar la violencia de género en todo el mundo si algunas autoridades la fomentan? ¿Por dónde hay que empezar para acabar con estos casos tan extremos?
Personal y lamentablemente no tengo la respuesta. No sé cómo hacer cambiar de opinión a algunas personas de la sociedad, es una tarea difícil.
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